jueves, 4 de septiembre de 2008

Los gladiadores del mundo moderno

Reflexión de Rosa Martha Abascal de Arthon en la que retoma la figura del gladiador para mostrarnos el papel evangelizador de hombre modelo como Juan Pablo II.

Los gladiadores del mundo moderno
Gladiador, la vida de un hombre del imperio romano, llevado a la pantalla grande, luchó por ser más hombre, viviendo la moral como arte, el ideal como fuerza, el amor como fin; ¿conoces a alguien así?

Gladiador, un hombre que iba a ser rey, vivió como luchador y murió como héroe. Un ser humano que sufrió en el alma y en el cuerpo, pero no se resignó ante ese dolor, sino que lo transformó en fuerza para luchar, para darle sentido a su vida, para servir a sus amigos y a su Patria.

En la vida, hay momentos de gran oscuridad, de dolor, de pérdida. Pero es en la forma de afrontar esos duros momentos, que nos hacemos "más persona" o nos dejamos llevar, sin tomar la vida en nuestras manos.
A tu alrededor, si observas bien, muy probablemente tengas a un "gladiador" que vive enfrentándose a situaciones, circunstancias, problemas, carencias, y dolores, que no puedes imaginar, pues su característica principal es que parecieran tener la vida ideal, son envidiados por sus amigos, colegas y familiares. No falta quien diga "¿y por que este tiene una vida tan perfecta? ¿por qué siempre le va bien?... en cambio yo"

La respuesta es, que todo ser humano, absolutamente TODA persona, tiene una cruz, una carga, nadie tiene una vida sin dolor, negación o problemas, y quien diga que la tiene es un mentiroso.

Sin embargo, si hay quienes tienen una vida "perfecta" a pesar de los pesares. Son esos gladiadores modernos que:

Tienen un sentido de vida, un porque vivir, una meta a la cual llegar, y no me refiero a una meta material, sino a una visión trascendente de su misión, de para que vive, un plan de vida a largo plazo que los lleva a conocer y amar la Verdad y a su Creador.

Por lo tanto, todo dolor y todo sufrimiento, toda carencia y todo tropiezo, tienen un sentido, pues dan un paso para alcanzar el "para qué" de su vida, lo cual los va llenando de sabiduría.

Saben vivir con arte la vida, y esto solo puede darse a través de una congruencia entre su naturaleza humana y su voluntad, de tal manera, que su persona destila armonía, unidad y belleza, en pocas palabras, viven éticamente, viven con arte.

Son humildes, no se vanaglorian de lo que son, ni presumen lo que no son, reconocen sus virtudes y sus defectos para poder crecer integralmente.

Tienen defectos contra los cuales luchan, buscando superarlos, y sometiéndolos con tenacidad, constancia y esperanza, cuando se caen se levantan, y siguen luchando, sabiendo que no son perfectos, y por lo tanto el secreto está en saber levantarse.

Tienen un espíritu de servicio que los lleva a olvidarse de ellos mismos, olvidarse de sus problemas y cruces para volcarse en DAR a los demás, buscando hacerlos felices.

Tienen una fuerza de voluntad que se subordina a la razón y no a los instintos, que se subordina a lo trascendente, no a lo perenne, que se sabe levantar de las peores caídas, que sabe luchar contra los más grandes obstáculos: tienen brazo de hierro que se traduce en fortaleza.

Pero la cualidad más importante de éstos heroicos gladiadores, es que saben AMAR, palabra tan usada, tan desgastada y tan poco entendida y vivida. Saben dar vida espiritual, anímica, y hasta física con las manifestaciones cotidianas de amor, que van desde una palabra, un consejo, un sacrificio, una auto-negación, una reprimenda fraterna, un desvelo, un detalle, una llamada, una sonrisa. Solo quien ama sabe DAR VIDA pues el AMOR es el principio de toda vida.

Como corona de estas bellísimas características, podemos decir que tienen nuestros gladiadores modernos, una alegre paz o una paz alegre.

Su espíritu a pesar del dolor, no se encuentra atormentado, sino con paz, con tranquilidad, con una conciencia limpia, que se traduce en alegría, no con carcajadas y con ruido, eso no es alegría, sino con una luz en la mirada, una sonrisa casi imperceptible, una actitud, un carácter estable, seguro, simpático, mesurado, sereno, limpio.

¿Qué no existen hombres y mujeres así? Por supuesto que si, yoi conozco dos personas, dos gladiadores, gente que de lo ordinario ha sabido hacer y sacar frutos extraordinarios, marcando la vida de cuantos los rodeamos y en su honor he escrito estas líneas

¿Quieres ejemplos de gente conocida?, no hay lugar a dudas, todos somos testigos del testimonio arrasador de Juan Pablo II y la Madre Teresa de Calcuta, hombre y mujer, de carne y hueso, con vidas llenas de sufrimientos, marcados por el dolor, y a la vez heroicamente victoriosos en esa lucha de gladiadores en contra de los vicios, el desánimo, la autocompasión, la ligereza, el consumismo, el subjetivismo, el hedonismo, el individualismo, el pragmatismo.

¡Va por todos los héroes anónimos, hombre y mujeres forjadores de nuestra historia!, ¿Qué esperas para comenzar a ser un gladiador?